Calderas de condensación

¿Qué son las calderas de condensación?

Las calderas de condensación son calderas de gas que emplean un método diferente para calentar. En vez de dejar que los humos generados por la combustión salgan del artefacto sin más, estas calderas emplean el calor que se genera al enfriar el vapor de los humos de combustión para conseguir calentar previamente el agua que regresa al circuito de calefacción. De esta manera, el empleo de gases para calentar se reduce y se consigue contaminar menos y ahorrar energía ya que son 100% eficaces a la hora de aprovechar la energía.

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Además de las calderas de condensación, el modelo más utilizado en la actualidad, existen otros tipos de calderas que deberías conocer para poder comparar con el uso de tu nueva caldera.

Las calderas estancas son el siguiente modelo en la escala energética. Aunque también tienen un uso bastante eficaz de la energía, su consumo de gas es mayor que el de las calderas de condensación y, por eso, son menos recomendables.

Este tipo de calderas recibe este nombre porque la cámara donde se produce la combustión de los gases está sellada de forma hermética. De esta manera, se consigue aislar la caldera y evitar así la posibilidad de accidentes dentro de la casa, ya que no se puede filtrar en el caso de que exista una fuga. La conexión de las calderas estancas se produce a través de una serie de tubos que cuentan además con un ventilador que se encarga de la entrada de oxígeno, necesario en la combustión, y la salida de los gases que ya han sido quemados dentro de la caldera.

Un nivel por debajo en cuanto a eficacia energética, se pueden encontrar en el mercado las calderas atmosféricas.

Tal y como indica su nombre, este tipo de calderas toma el oxígeno necesario para la realización de la combustión de la sala en la que se encuentra ubicada la caldera. Al tratarse de calderas abiertas, existen muchas posibilidades de que puedan producirse fallos y, por tanto, suponen un riesgo alto para la salud, tanto por la emisión de gases como el CO2, como por la posibilidad de explosiones.

Hay que remarcar que desde el año 2013, con la entrada en vigor del Reglamento de Instalación Térmicas en Edificios (RITE), existe la prohibición de instalar este tipo de calderas, por lo que no deberías contar con ellas como opción si estás pensando en realizar un cambio o una nueva instalación.

Aunque se puede intuir, las calderas de condensación traen consigo una serie de ventajas y evoluciones al respecto de otros modelos de calderas. Las principales ventajas a destacar te las mostramos a continuación:

  • Alta eficiencia energética
    Las calderas de condensación implican una mejora en la eficiencia energética al respecto de las calderas tradicionales. El uso del calor generado por los humos de combustión ayuda a que la energía se utilice mejor.
  • Ahorro en las facturas
    El uso de este tipo de calderas se ve claramente reflejado a final de mes cuando llegan las facturas. Si se comparan con las calderas tradicionales, pueden llegar a suponer hasta un 30% de ahorro cada mes.
  • Reducir las emisiones contaminantes
    Debido a su sistema, las calderas de condensación consiguen reducir en gran cantidad la emisión de gases que son contaminantes para el medio ambiente, lo que significa que además de conseguir ahorrar,estarás cuidando tu salud y la de nuestro planeta.
  • Calderas más silenciosas
    Al funcionar sin ninguna parada durante su procedimiento, las calderas de condensación evitan esos molestos ruidos que solían caracterizar a las calderas un tiempo atrás.

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